El alcohol nos incita a hacer cosas que en realidad no queremos hacer en ese momento. Es el caso de estos tipos, los cuales quieren beberse una litrona pero no pueden abrirla. Uno de ellos se dispone a abrirla en el WC con todas sus fuerzas, con tal mala suerte, y con una fuerza sansoniana, que consigue destrozar el retrete con la botella sin que se rompa el cristal. Una cosa, totalmente, inaudita…

¿Y tú? ¿Te ha pasado algo similar?

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