A este hombre le picó la curiosidad con el tema del ping pong. Se compró una mesa plegable para jugar, la instaló en el salón de su casa y comenzó a entrenar todos los días, al menos una hora.

Lo que se convirtió en un simple hobby y en algo rutinario, se ha terminado convirtiendo en algo vocacional y especializado. Sam Priestley, que es así como se llama este tipo, ya compite en torneos profesional haciendo cara a grandes del deporte chino por excelencia. En el vídeo vamos viendo su progresión por meses.

¿Y tú? ¿Crees que con perseverancia y entrenamiento se puede conseguir todo lo que te propongas?

Coméntanoslo…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here