Este padre y sus hijos estaban en casa mientras que la madre se había salido durante unas horas. Sin nada que hacer, el padre se le ocurrió una gran idea que llevar a cabo con la ayuda de sus pequeños. Se trataba de preparar una sorpresa muy original a su esposa. Para llevarla a cabo tuvo que pedir ayuda a varios de sus colegas que se encargaron de traer varias sacas con pelotas de plástico de colores, de esas con las que se llenan las piscinas en los centros de juegos para los niños. Todas esas bolas las esparcieron por la casa y cuando llegó la mujer y abrió la puerta, ya os podéis imaginar lo que se encontró.

La mujer reaccionó muy bien y los niños se lo pasaron en grande. Lo que no sabemos es quien se encargó de recoger todo ese desorden.