Todos los días cuando dejaban a este perro, el más pequeño, en su jaula a la hora de dormir terminaba escapándose. Un auténtico misterio ya que la apertura estaba por fuera y era imposible que el propio perro pudiese abrir la puerta. Un día su dueña ideó un plan: pondría una cámara para observar todo los movimientos de su perro y así descubriría todo el misterio. Cuando vió la cinta grabada, no tuvo más remedio que echarse a reir seguro…

El otro perro, el pastor alemán, se solidarizaba con su congénere y se dedicaba todas las noches a quitarle la manta de encima de la jaula y abrirle la puerta para que se sintiese libre. Este vídeo puede parecer una bobada pero dice mucho sobre los sentimientos de los perros. Sobre todo sobre el sentimiento de empatía…

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