En la naturaleza se producen gran cantidad de fenómenos a todas horas, muchos de los cuales no pueden ser contemplados a simple vista porque nuestros ojos no tienen esa capacidad. Por suerte, podemos tirar de astucia para poder contemplarlos en todo su esplendor, como ocurre con el experimento Schlieren que nos permite detectar pequeñas variaciones del índice de refracción.

Para llevar a cabo este experimento es necesario disponer de un potente foco de luz reflejada en un espejo cóncavo y enfocando la luz sobre un borde metálico se puede llegar a detectar el calor de una vela, el aire expulsado por un secador o el helio de un globo, creando imágenes realmente sorprendentes.

Vía: Youtube

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