Una de las tareas de la casa que más odia la mayoría de las personas es sin duda ponerse a lavar los platos después de comer y más cuando se te acumula una gran torre que hace que no sepas por donde empezar. Por suerte inventaron el lavavajillas, aunque tampoco es santo de devoción de todo el mundo como el protagonista de este vídeo.

Se trata, posiblemente, del tío más rápido que lava los platos. Su velocidad es tal que apenas se ve como va descendiendo la pila de loza y lo mejor de todo es que no rompe ni uno de ellos.

Viendo este vídeo, creo que muchos estaréis de acuerdo conmigo que esta Navidad me lo voy a pedir para que se encargue de limpiar todo lo que se ensucie en las cenas familiares.