Está claro que la novedad siempre provoca alegría y estupor. A este perro no le dejaban subirse a la cama de sus amos, pero un día hicieron una excepción con él y le permitieron subir. Cuando está encima de la cama su reación es tronchante. Empieza a saltar, a restregarse con las sábanas, a disfrutar, a volverse loco y es que las prohibiciones provocan eso, que lo hagamos de más ganas. Creemos que este perro no volverá a ser el mismo después de esto y que intentará subirse otra vez a la cama cuando tenga la más mínima ocasión.

¿Y tú? ¿Le has prohibido alguna cosa a tu mascota? ¿Te ha pasado algo parecido?

Coméntanoslo…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here