Este pequeño cachorro de bulldog se ha encontrado con un feroz rival. Se trata nada más y nada menos que de una botella de agua. No sabemos muy bien que habrá visto en ella, pero no para de ladrar para intimidarla, cosa que difícilmente conseguirá, creando una imagen muy divertida.

La acción de este perro se puede comparar a lo que le pasó a Don Quijote de La Mancha, que veía gigantes donde sólo había molinos. Esperemos que a diferencia de este hidalgo, este pequeño carrocho no se le vaya la cabeza hasta tal punto y que al final se de cuenta que por mucho que ladre, la botella seguirá ahí.