Este padre quiere que su hijo pequeño siga los pasos de él  y que se aficione a la alta velocidad, de ahí que no se le ocurra otra cosa que subirlo en un coche de rally y llevarlo a un circuito donde exprimirá el vehículo todo lo posible. La alta velocidad y las derrapadas hacen que el niño no pare de gritar durante todo el tiempo.

Lo sorprendente viene al final, cuando el niño en vez de romper a llorar como muchos harían, se troncha a reír y le da el ok al padre.

Viendo las imágenes se puede decir que este padre es un insensato al poner en riesgo la vida de su hijo, pero en su defensa podemos decir que al menos utilizó una silla adaptada para bebés.

Vía: Youtube

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