Muchos dueños de perros se preocupan de ellos como si fueran sus propios hijos, incluso llegando al extremos de comprarles ropa de abrigo para los meses de inviernos. Lo que pasa, es que las mascotas no están acostumbradas a utilizar este tipo de cosas, y sus reacciones son por lo menos curiosas.

Es lo que ocurre con estos perros a los que sus dueños les ponen botas por primera vez. Los pobres no saben lo que les pasa en sus patas, empezando a actuar de la forma más extraña pero a la vez graciosa.