Las bibliotecas, esos lugares que se plagan de estudiantes que se preparan los próximos exámenes estudiando, de niños consumiendo libros infantiles y cómics, de gente que se va a leer buscando un sitio donde concentrarse y de gente que va a comer. ¿A comer? Dirás. Si. En esta divertida broma un jóven empieza a comer en una biblioteca haciendo toda clase de ruidos y comiendo alimentos de lo más extravagantes. Desde una sandía hasta un bote de nata montada. Todo vale para llamar la atención de los estudiantes que exigen silencio para poder concentrarse. Claro está, la broma tiene el beneplácito de la bibliotecaria, de no ser así el chaval ya estaría fuera de la biblioteca. ¿Y a ti? ¿Te han echado alguna vez de la biblioteca por algo similar?

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