La violencia de género es un gran problema que hay que erradicar de raíz, y eso fue lo que hizo este tipo cuando vio a un energúmeno lanzando improperios a una mujer e incluso llegando a propinarle una patada. Este jóven pensó que no hacía falta llegar a la violencia con esta sabandija para defender a la mujer, y menos en el metro, y optó por una solución más sencilla y más humillante para el agresor. Una buena idea que lo redujo a la mínima potencia.

El héroe, le baja los pantalones al agresor delante de todo el metro para humillarle y para hacer que pare de golpear a la jóven mujer. Hay veces que las medidas originales son más efectivas que haberle cogido para sujetarle o haberle propinado un golpe.

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