Las tortugas son seres adorables pero tienen un gran problema, y es que cuando se dan la vuelta por algún motivo, sus complexión física hace que no puedan girarse, llegando incluso a morir si nadie las pone en la posición correcta.

Esto es lo que le pasó a una tortuga en un zoo de China, se quedó girada y ante el peligro que corría, otra de sus compañeras se acercó lo más rápido posible para ayudarla a girarse. Al final con un poco de esfuerzo lo consiguió.

Con este vídeo se demuestra que el compañerismo no es sólo cosa de los humanos, sino que los animales también son capaces de detectar cuando un miembro de su especie está en grave peligro.