Es domingo. Ayer te pasaste con la bebida y en tu cabeza ahora mismo tienes un martillo golpeándote los sesos debido a la maldita resaca. No tienes ninguna gana de cocinar, así que has abierto el listín telefónico y has llamado a la pizzería de confianza para que te traiga comida. Recibes tu pizza. Comes lo que puedes debido al poco apetito que tienes y porque, sabes que comes más por los ojos que por la boca. Te sobra pizza, pero no la quieres tirar porque no está precisamente barata. En dominiomundial te enseñamos un truco para que te puedas comer la pizza después y este calentita y crujiente.

¿Y tú? ¿Eres de los que les da igual que la pizza este fría o caliente?

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