Hoy os traemos uno de esos experimentos sociales que se suelen hacer de vez en cuando para demostrar como cambian las cosas dependiendo de las circunstancias. En este caso se demuestra como las apariencias de cada uno influye a la hora de recibir ayudas por parte del resto del mundo.

Para llevar a cabo este experimento, una persona bien vestida que va por la calle y que utiliza muletas se deja caer, enseguida el resto de transeúntes acuden a su ayuda. Ese mismo hombre repite esa misma acción pero vestido como si fuera pobre. En este caso, las personas ya no acuden como antes, aunque siempre hay alguien al que no le importa la apariencia y no duda en prestar su ayuda.